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Vivienda, generación de riqueza, seguridad  y arraigo.

Juan Antonio Mazariegos
October, 2018

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Desde pequeños fuimos enseñados a considerar un techo propio como sinónimo de seguridad y abrigo, las historias que perduran en nuestros recuerdos van asociadas a una casa, un barrio o una ciudad.   Lamentablemente no todos los guatemaltecos tenemos la oportunidad de tener vivienda propia y no todos hemos podido construir esos recuerdos y ese arraigo bajo un techo propio o cuando menos adecuado.

 

Sin importar el informe o la institución que se consulte, en todas se encontrarán los datos que certifican que Guatemala enfrenta un déficit de vivienda extremo, alrededor de 1.7 millones de unidades,  entre déficit cuantitativo y déficit cualitativo (vivienda precaria), que se transforman en igual número de familias que no tienen un techo propio para vivir y que invierten mes a mes sus recursos en alquilar o sobreviven en una vivienda sin condiciones mínimas. De igual manera Guatemala es un país joven, con una estimación que para la década de 2020 al 2030 más del 65% de sus habitantes serán menores de 34 años (fuente Segeplan), en plena etapa de buscar el arraigo y la seguridad que todos deseamos para nuestras familias.  Es decir, la necesidad está plenamente identificada.

Sin duda, uno de los elementos esenciales para la estabilidad de un país es la generación de propietarios, personas que puedan disfrutar de un techo propio y que construyan su vida y la de su familia en un espacio y en un barrio al que puedan identificar como su hogar.

En función de lo relacionado, las políticas que propicien la construcción y adquisición de vivienda deben de ocupar los principales espacios de los planes de gobierno, así como en las metas de la industria de la construcción y en los de las entidades financieras, en conjunto, los entes de los cuales depende la generación de vivienda en un país.

 

Los grandes eslabones de la cadena de la construcción son el ente regulador (Gobierno); las industrias financieras y propiamente de la construcción;  y el consumidor, cuya necesidad está tratando de satisfacer la industria.  Los incentivos por tanto para generar un mayor dinamismo deben de ir enfocados en atender esos distintos eslabones y que en su conjunto impulsen la satisfacción de la necesidad identificada.

Desde la perspectiva del gobierno podemos analizar distintas opciones de incentivos que se encuentran a su alcance, como por ejemplo: establecer reglas claras y sostenibles para la industria; legislar para eliminar impuestos tanto  en la adquisición de viviendas (IVA) como en la propiedad de las mismas (IUSI), en sectores económicos bajos; negociación de líneas de crédito provenientes de entidades internacionales destinados a la creación de vivienda popular; copago de tasas de interés en créditos para vivienda de interés social (el modelo panameño esta incentivando la industria en ese país); y la regulación de usos del suelo que permitan el aprovechamiento para la construcción, acompañada de la sostenibilidad del entorno en donde se desarrollen dichas viviendas, en condiciones de accesibilidad, vialidad y ambientales.

Para el caso de las industrias de la construcción y financiera, de las más desarrolladas de la región, los retos parten de la capacidad de segmentar su oferta, tanto desde la perspectiva de atender a los distintos estratos sociales, así como también el de buscar los polos de desarrollo que contribuyan a evitar la concentración y hacinamiento en las ciudades, principalmente en la ciudad capital, pues se estima  que para el año 2032 vivirán en los centros urbanos el 78% de la población económicamente activa del país.

Guatemala, junto a Honduras y El Salvador generaron, hace un año y todavía está latente,  una ola de inmigración hacia Estados Unidos que conmocionó a dicho país, los niños migrantes no acompañados no se arriesgaban a cruzar miles de kilómetros por el simple gusto de hacerlo, se arriesgaban por oportunidades, una de esas, sin duda era la de  poder tener un lugar para vivir, un techo propio en condiciones dignas, ese mínimo que a mi juicio deberíamos de buscar atender, al quedar satisfecho provoca el arraigo en esas personas que migran o en cualquier otra que esta pensando hacerlo. Sin duda en Guatemala  debemos de ser capaces de generar viviendas y oportunidades, somos un país con las capacidades para lograrlo.

 

Juan Antonio Mazariegos G.
Socio Director de la firma Alegalis (Legic Guatemala)
Email: [email protected]

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